

Alepo es la segunda ciudad del país, con más de cuatro millones de habitantes

Las azoteas están repletas de parábolas






La ciudadela fue construida en el siglo XIII sobre un cerro
en parte artificial que se alza 50 metros sobre la ciudad. Está muy
dañada por los terremotos, sobre todo por el de 1822.


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Puerta principal en un lateral del acceso, para impedir el asalto con arietes.


Un colegio terminaba su visita. Cantaban himnos patrios con gran convicción





Excavaciones protegidas


A pesar de la neblina, desde aquí se domina toda la ciudad


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Entre estudio y rezo siempre queda tiempo para un partidillo



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Comida en Sissi House; para empezar, como siempre, los mezze, unos aperitivos sabrosos y variados




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Después nos adentramos en el barrio armenio o cristiano


Entramos en la Catedral Armenia Apostólica de los Cuarenta Mártires



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Este pueblo sufrió un brutal genocidio a comienzos del s. XX a manos de los turcos






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Representación del infierno y sacerdote rezando







La Mezquita Omeya de Alepo es una de las construcciones más notables del arte selyúcida y es famosa por albergar los restos del profeta Zacarías. Fue erigida por el califa omeya Walid I entre los años 710 y 715 d.C. sobre los restos de un templo romano y de una iglesia bizantina construida por Santa Elena (la madre de Constantino el Grande).








En 1169 un incendio destruyó completamente la mezquita. Fue reconstruida por Nuredín, quien le incorporó un minarete de 45 m de altura, que aún se conserva en la actualidad. Saqueos, incendios y terremotos posteriores dañaron fuertemente el edificio. Desde su renovación y rehabilitación en 2005, la mezquita luce nuevamente todo su esplendor.

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En el Suq as-Sagha (Zoco del Oro) compramos mazapanes, era 24 de diciembre...















El Caravansaray del Jabón, integrado en el zoco


Fue una Nochebuena muy especial