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Lisboa fue una de mis primeros viajes al "extranjero". Pasé el mes de julio de 1978 haciendo varias campañas publicitarias por Extremadura; recuerdo que los fines de semana cruzábamos la frontera y viajábamos hasta la capital. Portugal era un país barato y sucio, pero muy atractivo. Hacía apenas cuatro años de la "revoluçao".

La Plaza del Marqués de Pombal estaba ocupada por la maquinaria de una vuelta ciclista.



Bajando la Avenida da Liberdade llegamos a la Praça dos Restauradores.


Ya en la Praça de Dom Pedro IV la Estação do Rossio, edificio de 1887



Por la Rua do Ouro, repleta de añejos establecimientos, llegamos a la Praça do Comércio, en obras.


Esta tarjeta nos resultó muy útil y rentable, al facilitarnos el transporte y la entrada a museos y monumentos.

Tomamos un tranvía, el eléctrico 28 como lo llaman aquí, para subir al Bairro do Castelo


Miradouro das Portas do Sol


Aunque estaba a punto de cerrar, entramos en el Castelo de São Jorge. Las vistas de la Alfama, la Baixa y el Tajo son inmejorables, en especial a esta hora.




Santa Justa y el Convento do Carmo












De vuelta a la Praça de Dom Pedro IV, el Teatro Dona Maria II, y el típico enlosado presente en toda la ciudad.



El Parque das Nações es lo que queda de la Expo 98









Inaugurado en abril de 1998, el Ponte Vasco da Gama es el más largo de Europa, con sus 17,2 Km, de los cuales 10 están sobre las aguas del estuario del Tajo. La anchura de la pista es de 30 metros, y la longitud de la mayor luz es de 420 metros. Se construyó como alternativa al puente 25 de Abril.





El Museu Nacional do Azulejo, instalado en el antiguo Convento Madre de Deus, expone una extensa colección, con más de siete mil piezas desde el siglo XV a la actualidad. Las salas están dispuestas en dos pisos en torno al claustro mayor del convento y exhiben las preciosas piezas tal como si fueran cuadros, suspendidos en la pared, organizados cronológicamente.




Nossa Senhora da Vida, un retablo manierista del S. XVI, con más de mil azulejos. Representa la Adoración de los Pastores, flanqueada por San Lucas y San Juan.



En 1662 Carlos II (de Inglaterra) contrajo matrimonio con Catalina de Braganza, hija de Juan IV de Portugal.






Simetrias Secretas, de la mallorquina Margalida Escales (exposición temporal)













Lisboa hacia 1740. Una de las escasas panorámicas de la ciudad antes del terremoto de 1755.



Senhora ao Toucador, segundo cuarto del S. XVIII



Otra exposición temporal: Cerâmica Chinesa da colecção Francisco Capelo

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Y en Belém, el Mosteiro dos Jerónimos. Diseñado en estilo manuelino por el arquitecto Diogo de Boitaca, fue encargado por el rey Manuel I de Portugal (1515-1520) para conmemorar el afortunado regreso de la India de Vasco de Gama, su construcción se inició en 1502 y terminó a finales del siglo. Se financió gracias al 5% de los impuestos obtenidos de las especias orientales, a excepción de los de la pimienta, la canela y el clavo, cuyas rentas iban directamente a la Corona.


El estilo manuelino se caracteriza por la mezcla de motivos arquitectónicos y decorativos del gótico tardío y del renacimiento. Destacan los portales principal y lateral, el interior de la iglesia y el magnífico claustro. Las capillas de la iglesia fueron remodeladas en puro estilo renacentista en la segunda mitad del siglo XVI.



Dos fotos de nuestra luna de miel. Ya estuvimos aquí en 1981.


El refectorio















En los Jerónimos se hallan también las tumbas (neomanuelinas) del poeta Luís de Camões...

... y del navegante Vasco da Gama.







La Casa Pastéis de Belém elabora diariamente unas diez mil tortitas de nata, una de las especialidades más características de la cocina portuguesa. La cola era enorme y el calor sofocante, así que desistimos.

El Monumento a los Descubrimientos, Padrão dos Descobrimentos, fue construido en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de D. Henrique el Navegante. En el interior del monumento hay un ascensor que va hasta el sexto piso, y una escalera que sube a la terraza, desde donde se puede observar un bello panorama de Belém y del río.






Al norte del monumento se encuentra una enorme rosa de los vientos dibujada en el suelo, fue un regalo de Sudáfrica en 1960. El mapa central muestra las rutas de los descubridores en los siglos XV y XVI.





Veintiocho años atrás...



La torre de Belém, es obra de Francisco de Arruda y constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura manuelina. En el pasado sirvió como centro de recaudación de impuestos para poder entrar a la ciudad. Su construcción fue iniciada en 1514, bajo el reinado de Manuel I de Portugal (1495-1521). Las obras finalizaron en 1520.



Parte de su belleza reside en la decoración exterior, adornada con cuerdas esculpidas en piedra, galerias abiertas, torres de vigilancia en estilo mozárabe y almenas en forma de escudos decoradas con esferas armilares, la cruz de la Orden de Cristo y elementos naturalistas, como un rinoceronte, alusivos a los descubrimentos en ultramar.







