Hace cien años era sólo una estación de la línea de ferrocarril que unía Mombasa (en el Índico) con el Lago Victoria. Hoy es una de las ciudades más cosmopolitas de África, con una población multicultural. Nairobi es una ciudad verde, y como en el resto de Kenya, casi todos sus habitantes (más de dos millones) caminan por todas partes. Eso sí, el poco tráfico que recorre sus calles y avenidas es caótico; llama la atención la ausencia de semáforos y que los conductores apenas usan el claxon.

 

 

 

Nairobi es parada obligada después de una noche de vuelo. No tiene atractivos turísticos, en comparación con el resto del país, pero se pueden hacer algunas visitas. En el Centro de Jirafas, hay varios ejemplares de jirafa rothschild, y está permitido darles pienso; dicen que el lengüetazo es impresionante (yo me limité a hacer fotos).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La casa de Karen Blixen, autora de "Memorias de África", es hoy un museo lleno de recuerdos de la escritora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por último, cenar en The Carnivore es una ocasión para degustar carnes poco habituales, como camello, cocodrilo...