






Aberdares está en las tierras altas. Paisaje boscoso, alta humedad y unas temperaturas tan bajas que recuerdan a otras latitudes. Nos alojamos en El Arca; y es como si la nave de Noé se hubiera posado tras el diluvio en las copas de estos árboles. Los pequeños "camarotes" invitan a asomarse a la charca iluminada; desde varias terrazas, incluso desde un búnquer a ras de suelo, se pueden observar las decenas de animales que acuden: elefantes, búfalos, grullas coronadas... Imprescindible guardar silencio, poner la máxima sensibilidad a la cámara y disfrutar. El frío no es problema (hakuna matata), una bolsa de agua caliente nos espera en la cama.









Durante la cena, una manada de elefantes se quedó en la charca. Fueron unos momentos inolvidables.




















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