Los restos más célebres de Petra, la capital del antiguo reino nabateo, son sin duda sus construcciones labradas en la misma roca del valle, en particular, los edificios conocidos como la Khazneh (Tesoro) y el Deir (Monasterio).

Fundada en la antigüedad hacia el final de siglo VII a. de C. por los edomitas, fue ocupada en el siglo VI a. de C. por los nabateos que la hicieron prosperar gracias a su situación en la ruta de las caravanas que llevaban el incienso, las especias y otros productos de lujo entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo.

Hacia el siglo VIII, el cambio de las rutas comerciales y los terremotos sufridos, condujeron al abandono de la ciudad por sus habitantes. Cayó en el olvido en la era moderna, y el lugar fue redescubierto para el mundo occidental por un explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt en 1812.

 

Desde 1985 es Patrimonio de la Humanidad

 

Hussein, Joaquín y Abdalá

 

La entrada, 21 euros

 

 

 

 

 

 

 

La tumba de los obeliscos

 

 

 

 

 

Entrando al Siq (la Garganta)

 

 

 

El paseo es inolvidable; se suceden los cambios de luz, de color de las rocas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La estación de Sabinos Alexandros, para usos religiosos

 

 

 

La erosión se ha llevado estos camellos y a quién los conduce

 

 

 

 

 

 

 

Al final del Siq aparece misterioso el Tesoro

 

El Tesoro de Petra es el monumento más interesante de la ciudad. Tiene más de 40 metros de altura y 30 de anchura, presentando un amplio interior de planta cruciforme, completamente tallado en la roca, diseñado con enormes columnas, capiteles corintios y algunas estatuas. El edificio quizá fue construido como mausoleo de uno de los reyes de Nabatea y fue reutilizado como templo. Su nombre se debe a que los beduinos consideraron durante mucho tiempo que la urna que sirve de coronamiento al edificio contenía el tesoro de un faraón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El interior es muy sencillo

 

 

 

 

 

 

 

Souvenirs

 

Paola, Juan Pedro, Mariló, Baltasar, Joaquín, Pilar y María José, que siguió la visita en camello

 

 

 

Majdi, un guía excelente, especializado en Petra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El teatro fue originalmente construido por los nabateos en el siglo I, con una capacidad de 3000 espectadores, y luego fue ampliado por los romanos en el 106 d.C. a 8500 espectadores. Fue tallado mayormente en la roca, pero la parte del proscenio fue construida con una mezcla de roca tallada y de albañilería; tenía un orquesta semi-circular y gradas en tres niveles superpuestos en forma de luna creciente. El teatro fue descubierto en 1961 y sacado a la luz por un equipo de arqueólogos americanos.

 

 

 

La subida a las Tumbas Reales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La tumba de la Urna

 

 

 

El interior de la tumba, de 17 x 18 m., fue reutilizado como iglesia a partir del s. V.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Camellos van y vienen incesantemente

 

Dentro del recinto, varios artesanos de la ciudad de Wadi Musa y del cercano asentamiento beduino montan sus pequeños puestos para vender artesanía local, como muñecas, cerámica o joyería beduina.

 

 

 

La puerta del Temenos o Qasr al-Bint (recinto sagrado)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así estaban las tumbas en 1839, según David Roberts

 

Las Tumbas Reales desde la calle columnada

 

 

 

La Iglesia bizantina, descubierta en 1990, fue construida en el siglo V, se encuentra al norte de la calle de las columnas . Se decoraron con mosaicos y teselas de vidrio y piedra, a veces cubiertas con hojas de oro. Su estilo era más bien greco-romano con detalles inspirados en Petra y sus alrededores, en sus plantas y animales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para subir al Santuario quedaban 800 escalones (40 pisos), así que lo dejé para otra ocasión...

 

 

 

 

 

Al regreso, el Tesoro presentaba unas tonalidades más suaves

 

 

 

 

 

Los numerosos carros no dejaban disfrutar del paseo

 

 

 

 

 

 

 

Juan Pedro y yo esperamos conversando junto al hotel la puesta del Sol