Este año, además de conocer Mongolia, quería cumplir años en el Tíbet; todo iba por buen camino, hasta que llegaron las revueltas, la represión... A mediados de julio, buscando información sobre otros destinos tantas veces soñados, me encontré con este viaje; al día siguiente teníamos la confirmación.

Los comentarios en cursiva fueron escritos durante el viaje, en el fotoblog de Flickr o en las notas del iPod.

 

 

 

Ya estamos en Osaka. Salimos ayer de Málaga vía Paris a mediodía. Después de 12 horas estábamos en el aeropuerto de Kansai. Aquí ya eran las 10 de la mañana. Así que la noche... esfumada.

 

La segunda ciudad de Japón es un monstruo industrial y portuario sin nada especial. Algunos edificios destacan, como esta torre de Umeda Sky, que visitaremos mañana.

 

 

 

 

 

El hotel Ramada está bastante bien... Como prueba de lo higiénicos que son los japoneses, os pongo las instrucciones -claritas- del artilugio que tenemos en el baño. Ya os contaré si averiguo como anda... Después de 32 horas, dormimos en una cama.

 

A la entrada del hotel hay consignas para las sombrillas y paraguas. También, como no, una máquina expendedora (500 yenes = 3 euros = 500 pesetas).

 

 

 

El Castillo de Osaka, aunque reconstruído, interesante. Por cierto, hacía una humedad insoportable. El tiempo está tormentoso.

 

 

 

 

 

 

 

Cualquier jardín es un regalo para la vista.

 

 

 

Piedras gigantescas demostraban el poderío de los propietarios del castillo medieval.

 

 

 

En el parque que rodea al castillo se celebra en verano un festival.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En todo monumento, templo o edificio que se precie, no falta el sello de recuerdo. Debía haberme traído una buena libreta para todos los que vi.

 

 

 

 

 

 

 

Toyotomi Hideyoshi (1536 - 1598), fue un Soberano Feudal de la Era Sengoku que unificó Japón. Es conocido por su invasión a Corea y por haber dado numerosos legados culturales, incluyendo la restricción de que sólo miembros de la clase samurai podían portar armas. De origen humilde, Hideyoshi se convirtió en uno de los hombres más importantes de la época, y sus reformas políticas efectivamente pacificaron el país y sentaron las bases del shogunato Tokugawa. (Wikipedia)

 

 

 

 

 

Las máquinas expendedoras, omnipresentes, y con buenos precios.

 

Nunca antes había oído tal cantidad de chicharras. Tampoco había visto ninguna.

 

Las torres del Umeda Sky, impresionantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí también se ve que suben los enamorados a sellar su compromiso...

 

 

 

 

 

Esta expendedora de horóscopos debe ser un desastre, ya que los malos presagios se dejan anudados para evitar que se cumplan (más o menos).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los japoneses son extremadamente amables. También muy limpios. Hoy viajamos por una autopista de Osaka a Kyoto; no hay un solo metro de pista sin barrera de ruido, la mayoría con frondosos arbustos.