

En Venecia se detuvo el tiempo. La ciudad de las cien islas, tiene más de 400 puentes y 0 coches. Hay que pasear para descubrir y huir de la multitud de visitantes que traen los vaporettos. Aunque todo parece un gran decorado, hay mucho auténtico para ver en una jornada.


























Después de un recorrido en góndola, que incluyó un desayuno con espumanti para entrar en calor, visitamos la Basílica de San Marcos.


























Cuando cae la tarde, los canales lucen un ambiente mágico. El hotel Cavalletto ofrece alojamiento desde 1380.


Cansados de los incendios, los venecianos trasladaron los talleres del vidrio a la isla de Murano; y allí se hace de todo con este material, es un regalo para la vista.


El Puente de los Suspiros, el de Rialto, el Gran Canal...

