
Aparte de su extensión, Creta es conocida en el mundo por los restos que conserva de la civilización minoica. El Cnosos fue un palacio no fortificado, lo que afirma el poder de sus constructores. Pero esta maravilla de la antigüedad, desapareció a poco de construirse, tal vez debido a un terremoto.

¿Restauración o suposición? De sus mil habitaciones nada quedaba en pie cuando fue reconstruido hace cien años. El británico Arthur Evans hizo lo que pudo y aunque todo esté recién pintado, vale la pena pasear por el yacimiento.

No queda aquí casi nada original. Las pinturas milenarias se conservan para su suerte en el museo de la capital, protegidas de los flashes y de las manos de los turistas.


A pesar de ser de cemento, las habitaciones siguen fielmente el diseño original que conocemos por algunas pinturas de la época.

Los aposentos de la reina, además de una refinada decoración, disponían de baño y agua corriente ¡hace 3500 años !

El laberinto apenas empieza a verse. Tendrán trabajo varias generaciones para desenterrar la grandeza de la primera civilización del Mediterráneo.

Al salir de la excavación se desciende por las gradas de uno de los primeros teatros del mundo.
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Sin lugar a dudas, lo mas interesante de Iráklion, la capital de la isla, es su museo arqueológico. En él están muy bien organizados todos los utensilios encontrados en los distintos yacimientos de Creta.



Y en la planta superior, la interesante colección de frescos originales rescatados de los palacios. Es un placer contemplar, aún detrás de un cristal, las pinturas de la primera civilización europea.


